La crisis exige lo mejor de nosotros - Parte I

Autor: 
Hugo Alegre y Carlos Echevarría

Varios meses luego de iniciada la crisis en los EEUU, sabemos que esta ha comenzado a afectar nuestro país y que su efecto va a ser mucho más grande de lo esperado. El día de hoy ya algunos sectores han comenzado a ser afectados inmediatamente, en tanto que otros parecen menos expuestos. Lo que sí es cierto acerca de la crisis a nivel mundial es que ni su intensidad ni duración real son medianamente reconocidas, y que lo por tanto es muy difícil estimar qué tanto terminará afectando al Perú.
 
En estas circunstancias podemos hablar de tres posibles escenarios:
 
(1) Gracias a las enérgicas medias de los gobiernos – bajas de tasas de interés, rescate bancario y otras inversiones a costa de grandes déficits – las economías comienzan a recuperarse y salen de la recesión en la segunda mitad del 2009
 
(2) La segunda es que la crisis continúa durante todo el 2009 y recién en el 2010 comienza la salida de la recesión, pero además de una manera débil - Algo similar a lo en Japón en la década de los 90´s -
 
(3) La tercera, y más pesimista, es que el deterioro continúe y se repite una situación similar a la de la Gran Depresión de los años 30´s. Nosotros quisiéramos creer que es la menos probable y que el esfuerzo conjunto de todos los gobiernos evite este escenario
 
Sin embargo, el tema central es que debemos estar preparados para enfrentar estas opciones. El caso peruano es singular ya que pareciera que nos preparamos sólo para el escenario más optimista; situación en la cual, dada la inercia y la robustez macroeconómica que lleva el país, la crisis llegue cuando esté por comenzar la recuperación.
 
Es bajo este supuesto que se alienta a los gobiernos locales y regionales a gastar o invertir rápidamente, aún cuando esto conlleve un enorme riesgo a que no lo hagan de manera adecuada. Tal manera adecuada no sólo se refiere a que se gaste o invierta de manera honesta – sin robos - y eficiente - a un costo correcto -, sino además a que se gaste o invierta de manera efectiva – sin dilapidar dinero en obras sin sentido como lo pueden ser palacios municipales o monumentos innecesarios -. Este es un mensaje global ante el escenario de crisis actual, donde inclusive el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, insta a sus alcaldes a usar los fondos asignados de manera inteligente, recomendando no sólo invertir en infraestructura, sino especialmente en infraestructura que apoye a una mayor competitividad de cara al futuro.
 
Continuará...



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